Cambio de Estación. Renueva tu armario.

Renueva tu armario

Cada cambio de estación es una nueva oportunidad para renovar tu armario.

Cada vez que llega un cambio de estación nos encontramos en la misma encrucijada. Toca hacer el tan temido cambio de armario.

Muchas personas, por inercia o rapidez cambian la ropa de una estación por la de la otra y listo. Otras se prueban todo y ven si pueden continuar usándola o no. Pero, ¿sabías que es la oportunidad ideal para hacer una buena limpieza en tu vestuario y renovar tu armario? Y no me refiero a cambiar el mobiliario, que también puede ser.

La magia del orden.

Marie Kondo en su libro “La magia del orden” nos propone un método llamado KonMari para ordenar no sólo nuestro hogar, sino también nuestras vidas. Empezando desde la ropa y acabando con documentos y fotografías, nos promete un cambio en nuestra existencia, decisiones y actuaciones. Empezando por tener (y mantener) nuestro hogar limpio y ordenado.

Aunque me queda por profundizar he descubierto que llevo haciendo algunas cosas bien toda mi vida, según lo que ella plantea y algunas otras que debería hacer siguiendo sus consejos. Pero volvamos al tema del cambio de armario.

Deja ir, no te aferres.

Cuando hablo con la gente sobre las que lio cada vez que hago una limpieza de armario se echan las manos a la cabeza. No me da miedo ni pena tirar. Y es cuando caigo en la cuenta de lo que nos aferramos a nuestras pertenencias, a veces sin sentido ni razón.

Os contaré como he conseguido hacer mis macro-limpiezas libres de remordimientos con unos sencillos pasos.

Saca toda tu ropa.

En esto estoy de acuerdo con el método KonMari. Esta experta japonesa en el orden, enfatiza en que NO debemos tener dos armarios para nuestra ropa, por el contrario ella cree que debemos tenerla toda a mano, para usarla cuando la necesitemos.

En mi caso sólo tengo un armario en el que guardo la ropa de todas las temporadas y ocasiones (incluidos vestidos de fiesta) y zapatos. Por eso se hace esencial para mí, cada cierto tiempo sacarlo todo y repasar las prendas, si no necesitaría otro armario.

Puedes hacerlo como te resulte más cómodo, sacarlo todo a la vez o por estantes. El caso es que la tengas toda a la vista para poder empezar el ritual.

Comienzan las preguntas.

Una vez que tengas todo fuera, debes ir revisando una a una tus prendas. A partir de aquí empieza la criba, sólo habrá dos opciones disponibles: quedártelo o desecharlo.

Es más fácil si empiezas con la ropa de la temporada que acaba, así sólo guardarás para cuando la necesites, la que realmente debe quedarse.

Coge las prendas una a una, tócala, mírala bien y hazte las siguientes preguntas mientras la observas: ¿está en perfecto estado?, ¿me la he puesto esta temporada?, ¿mucho?, ¿quiero tenerla para la siguiente?, ¿me sienta bien?, ¿me encuentro cómoda cuando la llevo?, ¿está de moda?. Si en alguna de las preguntas has respondido NO: deséchala. Directamente, sin medias tintas y no mires atrás. En cambio si tu respuesta es , quédatela y devuélvela al armario.

Cuando acabes con la ropa sigue con los zapatos y complementos (joyas, pañuelos, etc..)


Errores que debes evitar cometer.

Si tu prenda tiene una mancha, un roto, está pasada, tiene pelotillas, le ha salpicado lejía, lo que sea, no te lo pienses y tírala. Hazte un favor. Estar en casa con prendas con estos defectos te da un aspecto descuidado y pordiosero (con perdón). Seguro que encuentras algo barato y cómodo para tu hogar y no ropa que debería estar en el cubo de la basura.

Según Kondo, es un error quedarte con ropa que no está en perfecto estado y destinarla para estar en casa o como pijama. Ella dice que en nuestro hogar es donde vivimos los momentos más felices diariamente y es injusto que no vistamos bien sólo porque nadie nos ve.

Si tienes unos pantalones, un vestido o una camiseta que se te ha quedado pequeño/grande o ya no te sienta tan bien, debes desecharla sin dudarlo. No la dejer “por si” (por si adelgazo, por si engordo, etc). Hasta entonces está ocupando un hueco que podría cubrir algo que te pongas y te siente mejor. Y si engordas/adelgazas pues ya tienes la excusa perfecta para salir de compras de nuevo.

No te aferres a prendas que sabes que no te vas a poner sólo porque te traen un buen recuerdo. Marie Kondo te recomienda que analices la sensación que te produce. Una vez hecho esto, quédate con el recuerdo y déjala ir. No hacer bien este paso nos lleva a acumular prendas temporada tras temporada con el consecuente lleno de armario que ello ocasiona.

Observa los resultados.

Si has seguido los pasos y has sido honesta con las preguntas y respuestas ahora tu armario debe haberse reducido al menos 1/3. Yo puedo llegar hasta dejarlo en la mitad y una vez cada 2 años puedo llegar a desechar 2/3 partes (sin despeinarme). Así reciclo mi vestuario.

En mi experiencia, no echarás de menos nada de lo que deseches. Incluso te vendrá bien. Si lo piensas con detenimiento, al final casi siempre acabamos por usar las mismas prendas, aunque nuestro armario esté lleno, pues quédate con esas (si no estás cansada de vértelas) y el resto fuera.

Las bolsas de ropa desechada puedes donarlas a una buena causa. Cruz Roja por ejemplo o alguna asociación dedicada a la violencia de género o de personas sin recursos y deja que tengan una segunda vida, tanto tus prendas como las personas que la reciban. La ropa que esté en mal estado, tírala.

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Y por último: sal de compras.

Ahora que tu armario respira y tienes hueco, es el momento ideal para renovar tu ropa. Comprar prendas de temporada, que sean tendencia o más clásicas y atemporales para que te duren más.

Disfruta de tu nuevo vestuario y luce perfecta para cualquier ocasión.

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