Los domingos son para las mascarillas.

mascarillas

Los domingos son para los potingues.

Vengo viendo una publicidad en televisión cuyo eslogan es “los domingos son para las carreras“, pero para mi “los domingos son para las mascarillas“, es decir potingues varios.

No quiero que suene a machismo, es mi realidad. Los domingos generalmente, descanso, y si no hay compromisos que me exijan salir de casa le doy a mi piel un respiro. Nada de maquillaje y sí a las mascarillas. Aprovecho para mimarme. Si yo puedo, tú puedes. Descubre cómo y cuáles.

Lo que me pida el cuerpo (y la piel).

Durante la semana llevo casi a rajatabla un ritual de belleza bastante completo (sobre todo en cuanto a limpieza del rostro). Pero como mujer imperfecta que soy, a veces me salto algunos pasos o directamente se me olvidan. Por eso cuando llega el domingo observo mi piel para ver qué tratamiento me pide.

Potingues varios.

Exfoliante.

Suelo exfoliar la piel del rostro al menos dos veces en semana, el mínimo recomendado. Ya hablamos de los tratamientos de belleza según edad en un post anterior. Es muy recomendable ir retirando las células muertas de la piel y también ayuda a controlar las impurezas y brillos, especialmente en pieles mixtas/grasas.

Y aquí viene mi truco para no olvidarme de hacerlo: la tengo en la ducha. Es la mejor forma que he encontrado de recordar dármelo. Si me ducho varios días en el gimnasio a lo largo de la semana no me la doy porque no la llevo, así que si veo que la piel está muy brillante, con impurezas el domingo aprovecho y hago una exfoliaci´on intensa.

Mascarillas hidratantes.

Esencial sobre todo después de una exfoliación profunda. La piel a la que se le han retirado las células muertas queda con tirantez, aplicar una buena mascarilla hidratante la hará recuperar hidratación y la reconfortará.

Suelen ser mascarillas suaves con olor agradable que exigen de 5 a 10 minutos, algo rápido. Yo aprovecho mientras me la doy para estar a solas en el baño mientras ojeo el teléfono o visito páginas de cosmética (que ya sabéis que me encanta).

Mascarillas de barro.

Yo las llamo así, pero generalmente son de arcilla. Mis favoritas y siempre tengo una o dos diferentes, que me aportan a su vez beneficios distintos. Ayudan a controlar el exceso de grasa (lo absorben)e hidrata la piel, algunas también son exfoliantes a la vez. Todo en un mismo gesto, maravilloso.

En su contra tienen que necesitas de al menos 15 minutos, hasta que sequen. Pero para mí no es ningún problema, tengo mis trucos para sobrellevarlo lo mejor posible. Mientras la llevo puesta y espero a que esté lista, aprovecho y me pinto las uñas, friego los platos o escribo un post. Hay otras que por su olor te invitan a relajarte por lo que las dejo para por la noche y la disfruto mientras veo la tv.


Mascarillas enzimáticas.

Son menos agresivas que una exfoliación, pero sus efectos son parecidos. Además al contener enzimas ayudan a tu piel a regenerarse, purificarse e hidratarse. Ayuda a cerrar los poros, pero no los limpia como haría una exfoliante. Necesitarás llevarla puesta unos 10 minutos. Puede aplicarla entre semana, para un tratamiento exprés.

Mascarillas peel-off.

Es como una gelatina negra (contiene carbón) que solidifica al secarse y te la quitas como si fuera una tirita gigante. La probé por curiosidad y la verdad es que me ha gustado mucho. Noto el efecto sobre los típicos puntos negros que suele haber en la nariz.

Duele bastante al retirarla, es como si te estuvieras haciendo la cera. Truco, para no llorar al hacerlo, úsala sólo en la zona de la nariz y mejillas y si lo ves necesario también en la barbilla. En ningún sitio más (a no ser que tengas la piel grasa y con el poro muy dilatado en todo el rostro), el resto de tu cara no la necesita, hazme caso.

Micro-dermoabrasión.

Éste ha sido mi último y gran descubrimiento. Gracias a Birchbox y a los productos que recibí en mi cajita del mes de marzo pude probar el resultado de este tipo de tratamientos profesionales en la versión “hazlo en casa” y me quedé encantada. El efecto es como si dieras un lijado ligero a tu piel, se nota especialmente en las arrugas de expresión y en los poros, los borra.

Es el más agresivo de los tratamientos que he indicado, por eso recomiendan hacerlo una vez al mes, dos como mucho.

Combínalas como quieras.

Si observas tu piel sabrás qué necesita. Hay veces que será exfoliar+hidratar, otras sólo barro, etc. Utiliza productos acordes con tu tipo de piel y necesidades específicas. Apuesta por la calidad, se trata de tu piel.

Y sobre todo: MÍMATE. Te lo mereces.

 

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